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La cara de la culpabilidad

7 diciembre, 2015

Había una vez un niño de 8 años que instintivamente contestó el teléfono de su casa y susurró, “Hola”. La voz del otro lado dijo, “Sí bueno, ¿Se encuentra tu mamá en casa?” el niño contestó: “Sí, pero está ocupada,” “¿Está tu papá en casa?” “Sí pero también está ocupado…” “Bueno, ¿Hay algún otro adulto en tu casa con el que pueda hablar?” “Sí, hay un policía y un bombero” “¿Podría hablar con uno de los dos?” “No, ellos también están ocupados” “¿Bueno, y qué están haciendo todos que están tan ocupados?” Hubo una pausa muy larga y después el niño contestó, “Me están buscando”.

Cuando somos culpables, instintivamente corremos a escondernos; creo que esa respuesta está tejida en nuestros genes. Esconderse fue exactamente lo que hizo Adán y Eva cuando Dios salió a buscarlos después de que ellos habían comido del fruto prohibido. Sin embargo, esconderse no es la mejor opción para tratar con nuestra culpabilidad ya que la culpabilidad no se soluciona cuando la escondemos, la negamos, o la cubrimos. Si confesamos nuestros pecados El es fiel y justo para perdonarnos…

¿Qué más puedes aportar a esta pequeña reflexión sobre la culpabilidad?

2 comentarios
  1. 8 diciembre, 2015 9:46 am

    ES UN MENSAJE APARENTEMENTE MUY SIMPLE PERO QUE TIENE UN TRASFONDO CON MUCHO SIGNIFICADO DE LO QUE ES EL SER HUMANO FRENTE A SER UN TRASGRESOR O CULPABLE DE PECADO O DESOBEDIENCIA A DIOS, POR LO GENERAL SE ESCONDE DE SU RELACIÓN CON DIOS..

    • 10 diciembre, 2015 9:12 pm

      Gracias por el comentario…

Los comentarios están cerrados.