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Acaya

3 noviembre, 2016

En principio el nombre designó, como recuerdo del pueblo aqueo, la zona norte del Peloponeso. Por asociación se extendió, el 146 a. C.. al territorio de las ciudades que habían formado la Liga Aquea.

Tras la derrota de la Liga y la destrucción de Corinto por los romanos el 146 a. C., este territorio quedó como provincia (Achaia) gobernada por un funcionario (praetor) romano. Durante algún tiempo este gobierno estuvo unido al de Macedonia. Comprendía la totalidad del área considerada en el mundo antiguo como Grecia. Es decir, el territorio al sur de las Termópilas, quedando excluidas, por tanto, Macedonia, Tesalia, Epiro y una parte de las islas del Egeo. Las ciudades del territorio fueron consideradas como tributarias (stipendiariae) de Roma a excepción de sus dos aliadas tradicionales, Atenas y Esparta, exentas por ello del pago de tributos. Bajo unas normas generales, que sustituyeron las formas de gobierno democráticas por las timocráticas, establecidas por los romanos, se reorganizó sin trastornos la vida de las ciudades. Éstas se gobernaron en un régimen de autonomía bajo la vigilancia discreta, pero atenta del gobernador romano.

Este cambio evitó nuevas manifestaciones de carácter demagógico en la vida de las ciudades, que se desarrolló con cierta prosperidad, como en Atenas, o alcanzó un gran bienestar, como en Delos. En cierto modo pueden considerarse como excepcionales ciertos trastornos, como las sublevaciones de esclavos, aunque en ocasiones alcanzaran notable importancia. El nuevo sistema ofreció a Grecia seis decenios de paz. Ésta se vio interrumpida por la política y aspiraciones de Mitrídates VI, que en su lucha contra Roma se presentó como adalid de la libertad griega. El episodio más importante de esta lucha fue el asalto de Atenas por las tropas de Sila, el 86 a. C., precedido por la destrucción de Delos.

Durante 60 años más, Grecia se vio asolada por las guerras civiles romanas. Los piratas de Mitrídates habían atacado con preferencia las ciudades costeras, pero los diferentes ejércitos en lucha se cebaron en las del interior.La Grecia que contempló Augusto tras su victoria de Actium no debió ser muy distinta del campo de ruinas que describe por esos mismos años Estrabón. Si los griegos anhelaban algo era la paz, al igual que los restantes habitantes del Imperio. También aquí la reconstrucción de la provincia fue obra de Augusto, que autorizó la creación de federaciones entre las ciudades, con_ cediéndoles especiales beneficios, caso de Esparta. Corinto, reconstruida por César el 44 a. C., pasó a ser la capital de la provincia. Ésta fue gobernada por funcionarios de la clase ecuestre. A pesar de ello, una grave carga fiscal pesaba sobre la provincia, cuya economía era ya fundamentalmente agrícola, y provocaba una continua emigración, que reducía a aldeas ciudades antaño florecientes. Los sucesores de César se interesaron por A. (bajo Claudio fue gobernada de nuevo por funcionarios senatoriales). Nerón concedió la libertad a todos los helenos. Aunque suprimida esta medida por Vespasiano, las ciudades continuaron manteniendo su sistema de gobierno autónomo y su precaria administración financiera. Adriano se ocupó de reconstruir Atenas, creando de hecho una nueva ciudad. No fue la única beneficiada. También Patras y Corinto gozaron de su protección. Grecia gozaba de lo que tanto necesitara: la paz.

La guerra civil volvió con la lucha entre Septimio Severo y Pescenio Nigro, en la que los griegos cometieron el error de apoyar al vencido. A ello siguieron nuevos desastres en la segunda mitad del s. III d. C., incursiones de piratas, expediciones germánicas, los hérulos el a. 267, que culminaron con la llegada de Alarico el 395396 d. C. Bajo Teodosio 11 la provincia fue reorganizada, pero estas medidas, como ha dicho Chapot, significaron la pérdida de la fisonomía propia que le concediera la organización de ciudades libres.

 Gran Enciclopedia Rialp, Ediciones Rialp, Madrid 1991

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

One Comment leave one →
  1. 5 noviembre, 2016 7:17 am

    MUY INTERESANTE LA NARRACIÓN HISTÓRICA DE ANAYA Y DEL DESENVOLVIMIENTO DE LAS PROVINCIAS GRIEGAS COMO CONSECUENCIA DEL PODER DEL IMPERIO ROMANO TODO ESTO ACONTECIDO ANTES DEL NACIMIENTO DE JESUCRISTO, Y NOS PERMITE VISUALIZAR EL ENTORNO POLÍTICO DE ESTAS PROVINCIAS QUE MAS TARDE SERIAN OBJETIVO DE LA EVANGELIZACIÓN CRISTIANA,

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