Los Mennonitas

Los mennonitas deben su nombre a Menno Simons (1496-1561), un sacerdote católico que se unió al movimiento de los anabaptistas de los Países Bajos en 1536 Y que logró reunir a un grupo de anabaptistas perseguidos en una casa permanente en Oldesloe, cerca de Hamburgo. Los primeros seguidores de Simons querían volver a la vida de la primitiva Iglesia, que creían más espiritual y menos sacramental que el catolicismo tradicional. Al principio los mennonitas tuvieron un fuerte sentido de misión, pero la continua persecución los llevó poco a poco a retirarse en comunidades aisladas. Según su visión, todos los verdaderos discípulos de Cristo serán inevitablemente perseguidos. Un libro importante que sigue inspirando a los mennonitas es El espejo de los mártires (editado en 1660 por el mennonita holandés Tieleman Janoz van Braght), que narra el martirio de muchos cristianos a lo largo de la historia del cristianismo, incluidos muchos de los líderes mennonitas y anabaptistasLos mennonitas no componen una unidad monolítica. El grupo mayor la Conferencia general mennonita o simplemente la Iglesia mennonita, dirige escuelas y casas editoriales y ha fundado una asociación voluntaria para asistir a los necesitados en varias partes del mundo. El esfuerzo misionero que emprendieron los mennonitas a finales del siglo XIX consiguió adeptos en unos cincuenta países. Otros grupos menores permanecieron aislados en comunidades rurales y campesinas y siguieron un estilo de vida muy tradicional, desconfiando de las costumbres del mundo moderno. Quizás el mayor de estos grupos sea la Old Order Amish Mennonite Church (Iglesia mennonita de Amman del viejo orden), llamada así por Jacob Amman (16441708): algunos amish observan la práctica de la «proscripción», es decir, de evitar el contacto con los que, por motivos doctrinales o prácticos, han sido excomulgados por la comunidad. El sentido de simplicidad de los amish ha llevado a algunos de ellos a rechazar el uso de las comodidades modernas, como la electricidad o el automóvil.

Los mennonitas aceptan solamente la Biblia como fuente de su doctrina y creen que el lector tiene que ser inspirado por el Espíritu Santo para interpretar correctamente las Escrituras.

La luz interior del Espíritu es más importante que la página escrita. Profesan la fe en la Trinidad y en la muerte salvífica y resurrección de Jesucristo, el Hijo de Dios, que perdona los pecados humanos y concede el don de una vida más sana en este mundo y la promesa de vivir para siempre con Dios.

La cima del culto dominical mennonita es el sermón. La santa comunión sólo se celebra unas pocas veces al año y va seguida del lavatorio de pies y del intercambio del beso de la paz. Las comunidades mennonitas tienen varias modalidades de estructura eclesial. Los mennonitas destacan por su defensa de la paz y de la no violencia.

Mientras que algunos han sido activos en el movimiento ecuménico, el tono densamente doctrinal del diálogo ecuménico les parece con frecuencia un tanto extraño.