Archivo de la categoría: Nuevo Testamento

Antioquía de Pisidia

Esta ciudad fue fundada por Seluco Nicator (301-280 a. de J.C.), y nombrada por su padre Antíoco; está situada en una posición fuerte, en una meseta, cerca del río Antios. Asentada sobre un terreno grande, que pertenecía a los sacerdotes de la religión nativa, dominaba una de las grandes carreteras al oriente. No hay evidencia de que existiera aquí anteriormente una ciudad griega.

Colonos seléucidas eran griegos, judíos y frigios (Hechos 13:14, 50). Los romanos la hicieron una ciudad libre cerca de 189 a. de J.C., de modo que cesó de pagar tributo a los reyes seléucidas. Vino a ser parte de la provincia de Galacia en 39 a. de J.C. y fue hecha una colonia romana un poco antes de 6 a. de J.C. Pronto llegó a ser la capital de la parte sur de Galacia, y la principal de una serie de colonias militares.

Ha habido una disputa sobre si está situada en Frigia o Pisidia. Parece que en Hechos 19:6, y 18:23 favorece a Pisidia. Fue completamente latina hasta el siglo 3, cuando se revivió el griego. Fue romanizada más que cualquiera otra ciudad en el distrito. Pablo predicó allí dos sábados en su primer viaje, Hechos 13:14-52. Por causa de la oposición fomentada por los hombres de Listra, los misioneros la dejaron, Hechos 14:19-21.Puede ser que Pablo la haya visitado en su segundo y tercer viajes misioneros, Hechos 16:6; 18:23.

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Acaya

En principio el nombre designó, como recuerdo del pueblo aqueo, la zona norte del Peloponeso. Por asociación se extendió, el 146 a. C.. al territorio de las ciudades que habían formado la Liga Aquea.

Tras la derrota de la Liga y la destrucción de Corinto por los romanos el 146 a. C., este territorio quedó como provincia (Achaia) gobernada por un funcionario (praetor) romano. Durante algún tiempo este gobierno estuvo unido al de Macedonia. Comprendía la totalidad del área considerada en el mundo antiguo como Grecia. Es decir, el territorio al sur de las Termópilas, quedando excluidas, por tanto, Macedonia, Tesalia, Epiro y una parte de las islas del Egeo. Las ciudades del territorio fueron consideradas como tributarias (stipendiariae) de Roma a excepción de sus dos aliadas tradicionales, Atenas y Esparta, exentas por ello del pago de tributos. Bajo unas normas generales, que sustituyeron las formas de gobierno democráticas por las timocráticas, establecidas por los romanos, se reorganizó sin trastornos la vida de las ciudades. Éstas se gobernaron en un régimen de autonomía bajo la vigilancia discreta, pero atenta del gobernador romano. Sigue leyendo Acaya

Los Esenios

Secta judía acerca de la que existe poca información histórica clara; florecieron 150 antes de Cristo hasta 70 después de Cristo. Por la época de Cristo, estaba constituida por hombres que se daban al ascetismo en mayor o menor grado. Con la esperanza de escapar a las impurezas rituales, se constituían en colonias separadas. El desierto de Judá, en las cercanías de En-gadi, era su lugar de residencia favorito, aunque estaban también establecidos en diferentes pueblos de Judá. Cada agrupación tenía su propia sinagoga, un refectorio para la comida en común y para las asambleas, con una instalación para los baños diarios en agua corriente. El que entraba en la comunidad abandonaba todos sus bienes. Leían constantemente la ley de Moisés y se esforzaban en observarla en todos los detalles de su existencia. Vivían, vestían y se alimentaban de forma sencilla. Se dedicaban a la agricultura y a otros trabajos útiles. Los esenios subvenían sus propias necesidades, y prácticamente podían vivir sin utilizar el dinero. Cuando viajaban, eran hospedados y alimentados gratuitamente por los miembros de la comunidad en los otros lugares. No poseían esclavos, pues no reconocían diferencias de condición, excepto en el plano moral, en el que distinguían entre puros e impuros. Los esenios no menospreciaban el matrimonio, pero se abstenían de él, a excepción de algunos entre ellos. Sus normas morales eran de tipo ascético, con muchas exigencias sobre sí mismos. Prometían «honrar a Dios, ser justos hacia el prójimo, no herir a nadie, ni siquiera cuando eran provocados, detestar el mal, alentar el bien, ser leales, especialmente hacia las autoridades, amar la verdad, desenmascarar a los hipócritas, no hurtar nada, abstenerse de toda ganancia ilícita». Esperaban un Mesías para establecer el reino de los justos. Sigue leyendo Los Esenios

Los Saduceos

Partido sacerdotal y aristocrático del judaísmo cuyas doctrinas y prácticas eran opuestas a las de los “fariseos”.
Su Origen: Josefo se refiere por primera vez a los saduceos en Antigüedades XIII.x.5-7, donde describe la decisión de Hircano I (rey macabeo de los judíos, 135-105 a.C.) de aliarse con ellos. De allí se ve que la secta existía antes de dicho reinado.Antes se pensaba que el nombre se había derivado del sacerdote Sadoc, contemporáneo de David y Salomón (2 S 15.27; 19.11; 1 R 1.8), cuyos descendientes eran considerados como la línea pura ( Ez 44.15) y los conservadores del sacerdocio hasta la rebelión de los macabeos. Sin embargo, varias dificultades filológicas e históricas obligan a buscar otra explicación. T.W. Manson propone que la derivación del nombre debería encontrarse en la palabra griega, syndikoi, que significaba “autoridades fiscales” en el estado de Atenas desde el siglo IV a.C. En Israel también los saduceos controlaban los impuestos al principio los saduceos no eran un grupo religioso, pero con el tiempo, para defender sus intereses, apoyaron al sumo sacerdote. Hasta la mitad del siglo I después de Cristo controlaban el sanedrín. Después, al serles quitado el poder secular, primero por los Zelotes y después por los romanos, desaparecieron del judaísmo.

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¿Quienes eran los Fariseos?

El nombre “fariseo” aparece primeramente en el contexto de los primeros reyes sacerdotes asmoneos. La palabra “fariseo” significa separado.
Los fariseos y saduceos aparecen como partidos distintos en la última mitad del siglo II a.C., aunque representan tendencias que se pueden seguir mucho más atrás en la historia del judaísmo, tendencias que se acentuaron después del retorno de Babilonia (537 a.C.). Los progenitores inmediatos de los dos partidos fueron, respectivamente, los jasideos y los helenistas; los últimos, antecesores de los saduceos, tenían la intención de eliminar la estrechez del judaísmo, y participar en las ventajas de la vida y cultura griegas. Los jasideos, una transliteración del término hebreo jasidim, esto es, los piadosos, eran un grupo de hombres celosos de la religión, que actuaban bajo la conducción de los escribas, en oposición al impío partido helenizante; se refrenaron de oponerse al legítimo sumo sacerdote incluso cuando este se puso de parte de los helenistas. Así, los helenizantes eran una secta política, en tanto que los jasideos, cuyo principio fundamental era una separación completa de los elementos no judíos, eran el partido estrictamente legal entre los judíos, y llegaron finalmente a ser el partido más popular e influyente. En su celo por la ley casi llegaron a deificarla, y su actitud se tornó meramente externa, formal y mecánica. Ponían el énfasis no en la rectitud de la acción, sino en su corrección formal. Como consecuencia, fue inevitable su oposición a Cristo; su manera de vivir y su enseñanza.

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