Archivo de la categoría: Origenes Biblicos

Los Esenios

Secta judía acerca de la que existe poca información histórica clara; florecieron 150 antes de Cristo hasta 70 después de Cristo. Por la época de Cristo, estaba constituida por hombres que se daban al ascetismo en mayor o menor grado. Con la esperanza de escapar a las impurezas rituales, se constituían en colonias separadas. El desierto de Judá, en las cercanías de En-gadi, era su lugar de residencia favorito, aunque estaban también establecidos en diferentes pueblos de Judá. Cada agrupación tenía su propia sinagoga, un refectorio para la comida en común y para las asambleas, con una instalación para los baños diarios en agua corriente. El que entraba en la comunidad abandonaba todos sus bienes. Leían constantemente la ley de Moisés y se esforzaban en observarla en todos los detalles de su existencia. Vivían, vestían y se alimentaban de forma sencilla. Se dedicaban a la agricultura y a otros trabajos útiles. Los esenios subvenían sus propias necesidades, y prácticamente podían vivir sin utilizar el dinero. Cuando viajaban, eran hospedados y alimentados gratuitamente por los miembros de la comunidad en los otros lugares. No poseían esclavos, pues no reconocían diferencias de condición, excepto en el plano moral, en el que distinguían entre puros e impuros. Los esenios no menospreciaban el matrimonio, pero se abstenían de él, a excepción de algunos entre ellos. Sus normas morales eran de tipo ascético, con muchas exigencias sobre sí mismos. Prometían «honrar a Dios, ser justos hacia el prójimo, no herir a nadie, ni siquiera cuando eran provocados, detestar el mal, alentar el bien, ser leales, especialmente hacia las autoridades, amar la verdad, desenmascarar a los hipócritas, no hurtar nada, abstenerse de toda ganancia ilícita». Esperaban un Mesías para establecer el reino de los justos. Sigue leyendo Los Esenios

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La Biblia del Oso cumple 446 años

biblia del oso

Casiodoro de Reina fue un importante estudioso y traductor de la Biblia que nació en el sur de España, posiblemente en Montemolín, en torno al año 1520.

Durante su vida religiosa desarrolló un interés particular en traducir la Biblia al castellano. Siendo un religioso jerónimo, se acercó al protestantismo, y ante la presión creciente de la Inquisición en Sevilla decidió huir a Ginebra en 1557. En 1562 fue “quemado en efigie” por la Inquisición. Posteriormente se embarcaría en la traducción de la Biblia, una labor ardua y que realizó a pesar de las penurias que le llevaron a emigrar por Europa más de lo que hubiera deseado. Más adelante su Biblia del Oso sería corregida por su compañero Cipriano de Valera, en 1602, en la versión también conocida como Biblia del Cántaro.

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La Resurrección de Jesús

La resurrección imprimió la definitividad y la certeza de la fe que ellos habían tenido en su persona, a pesar de que, ante el carácter enigmático de su predicación y sobre todo ante los acontecimientos de su pasión y de su muerte, habían reaccionado con el temor, la duda y la huida

La credibilidad de la revelación cristiana encuentra su punto de apoyo en el acontecimiento de la resurrección de Jesús crucificado. Si este punto resiste, resiste la fe; si cae la resurrección, todo resulta superfluo.

La primera afirmación de la resurrección es el texto de 1 Cor 15,3-5: «Así pues, os he transmitido ante todo  lo que yo mismo recibí: o sea, que Cristo murió por nuestros pecados según  las Escrituras, que fue sepultado y resucitó al tercer día según las Escrituras y que se apareció a Cefas ». Este texto es la profesión de fe más antigua: se remonta a los años 35-40 y constituye uno de los testimonios mas arcaicos.

Pablo, según el lenguaje técnico de los  rabinos, «transmite» lo que «recibió», no produce nada propio ni da interpretación alguna; su tarea consiste sólo en transmitir con fidelidad. Sigue leyendo La Resurrección de Jesús

La manzana y el huerto del Eden

La biblia no expresa literalmente que tipo de fruto era. Esta idea se debió, a la influencia de los artistas de la Edad Media y el Renacimiento, quienes así la representaron.

Por ejemplo, la famosa pintura: El jardín del paraíso, de Peter Paul Rubens (1577-1640), que ahora se encuentra en la galería de La Haya, Moldenke dijo: “El fruto que está en el árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, en cuyas ramas está enrollada la serpiente, parece definitivamente ser manzanas. Esta pintura es probablemente una de las fuentes a las que debemos la idea errónea que se sostiene generalmente de que la manzana sea una planta mencionada en la Biblia”.
Aunque también se conoce que el primero en expresar la idea por escrito fue probablemente el famoso poeta inglés John Milton. En su obra El paraíso perdido (1667), Milton escribió lo siguiente sobre la tentación que la serpiente le presentó a Eva:
“Cierto día, al estar vagando por el campo, subí a un árbol bueno que había de mirarse desde lejos, lleno de fruta de una combinación de colores sumamente hermosos,
rojizos y dorados. […] Para satisfacer mi vehemente deseo de probar aquellas excelentes Manzanas, resolví no tardar; el hambre y la sed a la misma vez—capaces de persuadir enérgicamente—se apresuraron ante la fragancia de aquella fruta tentadora, y me instaron con entusiasmo”.

La idea de la manzana no viene de la Biblia, más bien es producto de la imaginación extravagante, y aun descaminada, de artistas y poetas que ha surgido. Indudablemente este es uno de los mitos más populares de la cristiandad. Al final podemos decir que el punto vital no es el fruto mismo, sino la desobediencia del hombre.

Los Apócrifos ¿Son escritura?

Por Matt Slick

Los apócrifos consisten en una serie de libros escritos entre el 400 a.C. hasta el tiempo de Cristo aproximadamente. La palabra “apocrypha” (απόκρυφα) significa “oculto.” Estos libros consisten en 1 y 2 de Esdras, Tobías, Judith, El descanso de Esther, la Sabiduría de Salomón, Siríaco, (también llamado Eclesiástico), Baruch, La Carta de Jeremías, El Canto de los Tres Jóvenes, Susanna, Bel y el Dragón, los agregados a Daniel, la Oración de Manases, y 1 y 2 de Macabeos. Sigue leyendo Los Apócrifos ¿Son escritura?