El Libro de José y Asenet

Unas ocho mil palabras constituyen el texto de José y Asenet. Representan 1.042 términos, lo que supone cierta pobreza de vocabulario. Salvo 40 de ellos, el resto forma parte del léxico de los Setenta

El libro de José y Asenet constituye una novela apócrifa judeo-helenista, escrita como Sab en la comunidad de Alejandría, en los años de Jesús (siglo I d.C.), en un tiempo y contexto de fuerte apertura universal, con los problemas que ello implica en las relaciones de judíos y paganos. Asenet, hija virgen de un sacerdote pagano de Egipto, ha rehusado a sus pretendientes y vive en soledad; pero encuentra a José y quiere hacerlo su esposo. Pues bien, este José tiene los mismos rasgos del antiguo patriarca israelita, hijo de Jacob, visir supremo del faraón de Egipto que, conforme a su deber, inspecciona las riquezas del reino. En ese contexto evoca nuestro libro las relaciones entre judíos y gentiles en Egipto. José y Asenet representan lo mejor de los dos mundos culturales y religiosos. José es el buen israelita, verdaderamente virgen, porque, conforme a lo exigido por Esdras-Nehemías*, rechaza a toda mujer extranjera (José y Asenet 8,1). Continuar leyendo “El Libro de José y Asenet”

Una Rosa o un Cactus…

-Un hombre pregunto a un sabio si debía quedarse con su esposa o su amante.

El sabio tomo una Rosa en una mano y en su otra mano un Cactus y le pregunto al hombre: si yo te doy a escoger uno de los dos ¿cual eliges?  Y el hombre sonrió y dijo la Rosa es lógico, y el sabio respondió a veces los hombres nos dejamos llevar por la belleza externa o lo mundano y eligen lo que brilla más,  lo que vale más, pero no en esos placeres esta el amor, yo me quedaría con el Cactus porque la Rosa se marchita y muere, el Cactus en cambio sin importar el tiempo o el clima seguirá igual, verde con sus espinas.  Tu mujer conoce tus defectos, tus debilidades, tus errores, tus gritos, tus malos ratos y así está contigo, tu amante conoce tu dinero, tus lujos, los espacios de felicidad y tu sonrisa por eso está contigo"

Interesante…Tú ¿Qué dices?

¿Reconoceré a mi familia en el cielo?

En esta oportunidad daremos respuesta a la pregunta que nos hiciera Julie y la misma dice así:

¿En el cielo estaremos como familia? Es decir: ¿Mi mamá, seguirá siendo mi mamá, y me va a reconocer como su hija? Tengo esta duda por el versículo que dice: “La que haya tenido dos maridos, ¿Quien será su marido en el cielo?

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Los votos matrimoniales

Con respecto al matrimonio quiero dejarles el siguiente artículo y el bosquejo de una ceremonia, oficiada por un ministro de culto. 

Matrimonio, es la unión estable entre hombre y mujer, convenida de acuerdo con la ley, regulada y ordenada a la creación de una familia. No se trata de una creación técnica del Derecho, sino de una institución natural que el ordenamiento regula en interés de la sociedad.

Son caracteres del matrimonio según la concepción corriente en los países civilizados: a) constituir un vínculo habitual con vocación de permanencia, dirigido por su propia finalidad, a la convivencia y colaboración de los cónyuges en un hogar, formando una familia en cuyo seno nacerán y se criarán los hijos si los hubiere, y b) resultar de un acto jurídico bilateral celebrado en un concreto momento: la boda. Este acto se halla regulado, con carácter solemne, por la ley como creador exclusivo del vínculo reconocido por el Estado.  Continuar leyendo “Los votos matrimoniales”

Funciones En La Familia

Introducción

Toda empresa está regida por un organigrama, de igual forma, el hogar es una empresa instituida por Dios, que también tiene un orden establecido desde mucho antes.  Este orden lo encontramos en Efesios 5:21 al 29

Ustedes, que honran a Cristo, deben sujetarse los unos a los otros. Las esposas deben sujetarse a sus esposos, así como lo hacen con Cristo. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza de su iglesia, y también su Salvador. Cristo es la cabeza, y la iglesia es el cuerpo. Por eso, la esposa debe sujetarse a su esposo en todo, así como la iglesia se sujeta a Cristo. Los esposos deben amar a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella. Lo hizo para hacerla sólo suya, limpiándola por medio de su mensaje y del bautismo. Cristo quiso regalarse a sí mismo una iglesia gloriosa, apartada del mal y perfecta, como si fuera un vestido que no tiene una sola arruga ni una sola mancha, ni nada parecido. El esposo debe amar a su esposa, así como ama a su propio cuerpo. El hombre que ama a su esposa se ama a sí mismo. Porque nadie desprecia su propio cuerpo. Al contrario, lo alimenta y lo cuida, del mismo modo que Cristo cuida a la iglesia. Continuar leyendo “Funciones En La Familia”