El pecado tu amigo intimo

Una interesante reflexión escrita en la página destello de su gloria, con el título: Cuando el pecado se convierte en tu “amigo intimo”

Sería un12_sin-breaks-fellowshipa hipocresía enorme decir que ya no pecamos y lo digo porque este cuerpo corrupto nos insiste cada día para que caigamos en desobediencia y la mayoría de veces terminamos accediendo a pecados desde los que consideramos pequeños, hasta los que consideramos grandes, aunque siendo realistas cualquier pecado es eso: pecado.

Y es que el pecar no es una razón por la cual sentirse orgulloso, al contrario la mayoría de nosotros cuando le fallamos a Dios nos sentimos mal, sucios, indignos y una tristeza se apodera de nuestra vida, nos sentimos mal con nosotros mismos y aun mas con Dios.

Pero cuando el pecado ya no nos produce culpa ni cualquier sentimiento de dolor o tristeza, cuando pecamos y lejos de sentirnos arrepentidos no sentimos nada, entonces allí sí hay un GRAN PROBLEMA. Continuar leyendo “El pecado tu amigo intimo”

La cara de la culpabilidad

Había una vez un niño de 8 años que instintivamente contestó el teléfono de su casa y susurró, “Hola”. La voz del otro lado dijo, “Sí bueno, ¿Se encuentra tu mamá en casa?” el niño contestó: “Sí, pero está ocupada,” “¿Está tu papá en casa?” “Sí pero también está ocupado…” “Bueno, ¿Hay algún otro adulto en tu casa con el que pueda hablar?” “Sí, hay un policía y un bombero” “¿Podría hablar con uno de los dos?” “No, ellos también están ocupados” “¿Bueno, y qué están haciendo todos que están tan ocupados?” Hubo una pausa muy larga y después el niño contestó, “Me están buscando”.

Cuando somos culpables, instintivamente corremos a escondernos; creo que esa respuesta está tejida en nuestros genes. Esconderse fue exactamente lo que hizo Adán y Eva cuando Dios salió a buscarlos después de que ellos habían comido del fruto prohibido. Sin embargo, esconderse no es la mejor opción para tratar con nuestra culpabilidad ya que la culpabilidad no se soluciona cuando la escondemos, la negamos, o la cubrimos. Si confesamos nuestros pecados El es fiel y justo para perdonarnos…

¿Qué más puedes aportar a esta pequeña reflexión sobre la culpabilidad?

La manzana y el huerto del Eden

La biblia no expresa literalmente que tipo de fruto era. Esta idea se debió, a la influencia de los artistas de la Edad Media y el Renacimiento, quienes así la representaron.

Por ejemplo, la famosa pintura: El jardín del paraíso, de Peter Paul Rubens (1577-1640), que ahora se encuentra en la galería de La Haya, Moldenke dijo: “El fruto que está en el árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, en cuyas ramas está enrollada la serpiente, parece definitivamente ser manzanas. Esta pintura es probablemente una de las fuentes a las que debemos la idea errónea que se sostiene generalmente de que la manzana sea una planta mencionada en la Biblia”.
Aunque también se conoce que el primero en expresar la idea por escrito fue probablemente el famoso poeta inglés John Milton. En su obra El paraíso perdido (1667), Milton escribió lo siguiente sobre la tentación que la serpiente le presentó a Eva:
“Cierto día, al estar vagando por el campo, subí a un árbol bueno que había de mirarse desde lejos, lleno de fruta de una combinación de colores sumamente hermosos,
rojizos y dorados. […] Para satisfacer mi vehemente deseo de probar aquellas excelentes Manzanas, resolví no tardar; el hambre y la sed a la misma vez—capaces de persuadir enérgicamente—se apresuraron ante la fragancia de aquella fruta tentadora, y me instaron con entusiasmo”.

La idea de la manzana no viene de la Biblia, más bien es producto de la imaginación extravagante, y aun descaminada, de artistas y poetas que ha surgido. Indudablemente este es uno de los mitos más populares de la cristiandad. Al final podemos decir que el punto vital no es el fruto mismo, sino la desobediencia del hombre.

De la tentación al pecado

Por: Jorge L. Trujillo

Santiago 1: 13-15, Génesis 3: 1-24


“13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; 14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”.
(Santiago 1: 13-15)


El diablo me hizo hacerlo Continuar leyendo “De la tentación al pecado”

Hamarteología

Recopilado por Carlos Salazar

Hamarteología; viene de la voz griega ” hamartia”, que quiere decir pecado o pecar. Sin embargo, “hamartia” tiene un significado etimológico muy interesante, ya que en el griego muy antiguo significa errar al blanco o fallar, no acertar, lo cual da a entender que el hombre tiene una recomendación o tarea especial dada por Dios, en la cual ha errado o fallado. La Hamarteología es un tema clave de la teología sistemática, por ello su enseñanza es fundamental y se ha descrito de mejor manera desde el punto de vista teológico como: La doctrina del pecado.