Descubre «el sentido de humor de Jesús» en los evangelios, desde sus bromas sobre la naturaleza humana hasta sus comentarios ingeniosos, revelando su plena humanidad y divinidad en las Escrituras.

El humor es una de las características esenciales de la humanidad, un reflejo de nuestra capacidad para percibir lo absurdo y lo irónico en el mundo que nos rodea.
Aunque la divinidad de Jesucristo es una verdad central del cristianismo, no debemos olvidar que Él fue completamente humano. Esta humanidad también implicaba tener un sentido del humor, algo que, aunque no siempre se aprecia a primera vista, se encuentra a lo largo de los Evangelios.
Los Evangelios presentan a Jesús no solo como el Hijo de Dios, sino también como una persona completamente identificada con la naturaleza humana.
En este sentido, su humor no solo es una característica de su comunicación, sino también una manera de conectar con las personas de su tiempo y hacer sus enseñanzas más comprensibles.
El Humor de Jesús: Una Herramienta para la Enseñanza
Jesús a menudo utilizaba el humor para transmitir sus lecciones de manera accesible y profunda. Sus comparaciones y metáforas, que para nosotros podrían parecer exageradas o absurdas, tenían el poder de sorprender a sus oyentes, obligándolos a reflexionar sobre la vida, la espiritualidad y el comportamiento humano. Un ejemplo clásico es el pasaje de Mateo 7:3, donde Jesús habla sobre la hipocresía humana: “¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga en el tuyo?”. La imagen de una gran viga en el ojo de una persona, mientras esta observa la pequeña paja en el de su prójimo, es cómica y absurda, pero también profundamente crítica hacia la actitud de juicio y falta de autocrítica que tan comúnmente poseemos.
Otra de las frases humorísticas de Jesús se encuentra en Mateo 23:24-25, cuando dice: “¡Hipócritas! Guiáis a los ciegos, tragáis un camello, pero pasáis por alto un mosquito”. La imagen de un camello, un animal grande y pesado, siendo tragado por una persona, mientras que un mosquito diminuto pasa desapercibido, es un ejemplo claro de la exageración cómica que utiliza Jesús para señalar las fallas humanas. Esta comparación refleja la tendencia humana de enfocarse en los detalles pequeños e insignificantes mientras se ignoran los grandes problemas o las fallas evidentes.
Humor Corporal y Biológico
El humor de Jesús también se puede observar en su franqueza sobre la corporalidad humana. En un pasaje de Marcos 7:14-15, Jesús afirma que lo que entra al cuerpo no contamina el corazón, sino que “entra al vientre y sale a la letrina”. Este comentario, en un contexto cultural donde la pureza ritual era un tema importante, es irónico y directo, y, a través de esta referencia, Jesús aclara que las cuestiones de pureza espiritual no dependen de lo que consumimos físicamente, sino de lo que ocurre en nuestro interior. Aunque para nosotros el comentario pueda parecer humorístico en su crudeza, en ese momento era una forma audaz de hacer que sus oyentes cuestionaran las normas tradicionales.
El Humor de Jesús en Sus Relatos
Las parábolas y relatos de Jesús también están llenos de toques cómicos. En Lucas 11:5-9, Jesús cuenta la historia de un hombre que, a medianoche, pide pan a su vecino, quien se resiste a levantarse de la cama. La situación, aunque aparentemente sencilla, tiene un toque cómico en su desesperación y terquedad, revelando las emociones humanas de una manera ligera pero significativa. El humor en este relato no solo aligera la situación, sino que también transmite una lección sobre la persistencia en la oración.
Otro ejemplo es la historia de Zaqueo, un recaudador de impuestos bajo, que al ser demasiado pequeño para ver a Jesús en medio de la multitud, se sube a un árbol para obtener una vista. La imagen de un hombre de estatus social y riqueza trepando un árbol es inherentemente cómica, y Jesús, al invitarlo a descender, juega con la contradicción de su posición social y su comportamiento. Además, esta historia provoca una reflexión sobre la humildad y la importancia de no dejarse atrapar por el orgullo y la apariencia.
El Humor Post-Resurrección
Incluso después de su resurrección, el humor de Jesús permanece presente. En el camino a Emaús, cuando los dos discípulos le preguntan si es el único que no sabe lo que ha sucedido en Jerusalén, Jesús responde con un toque de inocencia: “¿Qué cosas?”. La ironía de la respuesta, considerando que Jesús es quien mejor sabe lo que ha ocurrido, es un momento de humor sutil que aligera la seriedad de la situación.
El Humor Como Reflejo de la Humanidad de Jesús
El humor de Jesús no es solo una característica de su comunicación, sino también una afirmación de su plena humanidad. Al utilizar el humor, Él se conecta con las emociones y la vida cotidiana de las personas que lo rodeaban. Sus comentarios y parábolas reflejan su capacidad para comprender la naturaleza humana, incluidos sus defectos, preocupaciones y deseos. Al reírse de las contradicciones de la vida, Jesús no solo nos enseña a ser más humanos, sino que también nos invita a encontrar el humor en nuestras propias luchas y desafíos espirituales.
En resumen, el humor de Jesús es una parte integral de su enseñanza y de su humanidad. A través de sus palabras, Jesús no solo instruye, sino que también nos muestra cómo ver la vida con una perspectiva más ligera, sin dejar de reconocer la profundidad de su mensaje. La capacidad de Jesús para usar el humor con propósito subraya su acercamiento a las personas y nos recuerda que, aunque el camino espiritual es serio, también hay espacio para la risa y la alegría en el Reino de Dios.
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