Descubre el verdadero «origen de la Navidad», más allá de los mitos sobre festividades paganas. Explora cómo la fecha del 25 de diciembre tiene raíces en cálculos teológicos cristianos y no en celebraciones romanas.

La historia de la Navidad está llena de mitos que se han repetido tantas veces, que se han convertido en parte de una narrativa tradicional. Uno de los más comunes, es el vínculo entre la Navidad y las festividades paganas romanas, en especial La Saturnalia y la celebración de Sol Invictus.
Se dice que la iglesia cristiana eligió el 25 de diciembre para marcar el nacimiento de Jesús porque coincidía con estas celebraciones paganas del solsticio de invierno, con el fin de hacer la nueva religión más atractiva para los romanos.
Sin embargo, esta explicación simplificada y extendida no es del todo cierta. Al revisar las fuentes históricas y los estudios académicos recientes, podemos ver que la realidad es más compleja y tiene sus raíces en una tradición cristiana mucho más antigua.
En primer lugar, es importante entender que el 25 de diciembre no fue elegido simplemente para imitar festividades paganas. Aunque es cierto que la conversión de Constantino en el siglo IV impulsó algunos esfuerzos por cristianizar las festividades populares del Imperio Romano, como la transformación de templos paganos en iglesias y la adaptación de días festivos, la Navidad no comenzó como una copia de las celebraciones paganas.
Según el académico Andrew McGowan, de la Escuela de Teología de Yale, existen buenas razones históricas para creer que la Navidad en realidad tiene sus raíces en el cálculo cristiano sobre la muerte y la concepción de Jesús, más que en la intención de hacer frente a las festividades del solsticio de invierno.
La primera mención de la celebración del nacimiento de Jesús en una fecha específica aparece en el Calendario Filocaliano, un almanaque del siglo IV. A diferencia de lo que algunos sostienen, no existe evidencia de que los primeros cristianos asociaran el 25 de diciembre con las festividades paganas de Saturnalia o Sol Invictus. De hecho, muchos de los primeros padres de la iglesia, como Orígenes, rechazaban las celebraciones de nacimientos en general, considerándolas propias de costumbres paganas. Esto sugiere que la Navidad cristiana no surgió de un intento de “adaptar” una fiesta pagana, sino de un interés genuino en determinar la fecha exacta del nacimiento de Jesús.
La tradición de celebrar la Navidad el 25 de diciembre parece estar más relacionada con un cálculo teológico que con una influencia directa de las festividades romanas. En el siglo II, algunos teólogos cristianos ya estaban interesados en encontrar la fecha de la concepción de Cristo, y en ese momento, un cálculo muy común sostenía que Jesús había muerto el 25 de marzo, lo que coincidía con el día de la Pascua Judía. Si se aceptaba esta fecha para la muerte de Jesús, entonces el 25 de diciembre, nueve meses después, se convertiría en una fecha lógica para celebrar su nacimiento.
Aunque no podemos saber con certeza si esta fue la única razón detrás de la elección del 25 de diciembre, las evidencias sugieren que la fecha se eligió basándose en consideraciones cristianas relacionadas con la concepción y la muerte de Jesús, más que por una imitación de las celebraciones paganas. Incluso cuando se menciona la posible conexión con el solsticio de invierno y las festividades romanas, no hay una evidencia temprana en los escritos cristianos que indiquen que la iglesia eligió esta fecha para reemplazar o competir con Saturnalia o Sol Invictus.
Otro punto importante que McGowan destaca es que, hasta mucho después del siglo IV, no se mencionaba ninguna conexión entre la Navidad y las festividades paganas. Fue en el siglo XII cuando algunos comenzaron a especular sobre esta relación, y esta idea fue reforzada por estudiosos de la religión en la época moderna, particularmente durante y después de la Ilustración. Sin embargo, este tipo de razonamiento no existía en los primeros siglos del cristianismo, cuando se adoptaron las primeras celebraciones de Navidad.
A lo largo de la historia, la Navidad ha pasado por diferentes transformaciones, pero su origen como una festividad cristiana no debe ser confundido con un simple intento de imitar prácticas paganas. En lugar de adaptar el 25 de diciembre para atraer a los romanos, como muchas veces se ha dicho, parece más plausible que los cristianos eligieran esa fecha por razones teológicas relacionadas con la concepción y la muerte de Cristo. De este modo, la Navidad tiene una base profundamente cristiana, y aunque se haya asociado con costumbres y tradiciones posteriores, su fecha y significado original fueron determinados por los primeros cristianos en función de su fe.
En resumen, aunque la Navidad, como la conocemos hoy, ha evolucionado y se ha visto influenciada por diversas culturas y tradiciones a lo largo de los siglos, sus orígenes no deben reducirse a una simple adaptación de festividades paganas. La elección del 25 de diciembre tiene más que ver con el calendario cristiano y su intento de interpretar los eventos fundamentales de la vida de Jesús, como su concepción y muerte, que con una respuesta directa a las celebraciones del solsticio de invierno.
Así, la Navidad, más que una imitación de Saturnalia o Sol Invictus, es una festividad con un trasfondo profundamente cristiano, que refleja la importancia de la fe y la redención en el corazón de la religión cristiana.
Descubre más desde TeoNexus
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.