Tradiciones y debates sobre la Navidad

Artículo original de BITE:

Origen e historia de las fiestas de Navidad, sus costumbres y sus controversias.

A lo largo de la historia la Navidad ha sido conmemorada de múltiples formas y ha dejado impresa en la cultura la gran marca de la fe cristiana.

Alrededor del mundo, millones de cristianos celebran la Navidad cada 25 de diciembre. Se trata tanto de una fiesta religiosa como de un fenómeno cultural y comercial mundial. Durante siglos, las personas han estado observando, con tradiciones y prácticas, lo que se ha convertido en una fiesta tanto de naturaleza religiosa como secular. Los cristianos celebramos la Navidad como el aniversario del nacimiento de Jesús de Nazaret, Dios encarnado y nacido en un establo de Belén para la redención del género humano en la cruz. Las tradiciones populares de esta celebración incluyen el intercambio de regalos, la decoración de árboles de Navidad, compartir comidas con amigos y familiares, y por supuesto los servicios religiosos en conmemoración del nacimiento de Jesús. El día de Navidad ha sido un feriado o festivo en el calendario de los Estados Unidos desde 1870. En América Latina también es un día de feriado desde la conquista española. 

Pero, ¿cómo comenzó la Navidad? ¿Cuál es la historia de esta celebración que interrumpe cada año el calendario y nos recuerda vivamente la Encarnación de Dios entre nosotros? 

La siguiente es una historia sobre el origen de la celebración de la Navidad, algunas de sus controversias y tradiciones.   

¿Qué se conmemora en Navidad?

En el capítulo 2 del Evangelio de Lucas se nos cuenta que siendo Octavio Augusto emperador de Roma, ordenó que todas las personas sometidas al poder del imperio fueran censadas. Galilea, la región en la que vivían José y María, estaba bajo la circunscripción de Siria, cuando Quirino un gobernador romano ejercía el poder sobre Galilea, Judea, Samaria e Idumea. Algunas fuentes académicas indican que el censo fue ordenado por Quirino en lugar de ser una orden del emperador Octavio Augusto y que este solo se realizó en la provincia de Siria, en lugar de todo el Imperio romano.

Octavio Augusto

Dado que José era natural de Belén, Lucas nos indica que este tuvo que desplazarse hasta allí para ser censado junto con su esposa María que estaba embarazada. Mientras los dos estaban en Belén se cumplieron los días para el parto y Jesús nació en un establo o pesebre. Un ángel se presentó a unos pastores que vigilaban por turnos sus rebaños en la región y les anunció el nacimiento del Salvador. “Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” Lucas 2:10-11.  Los pastores luego se acercaron hasta el establo para presenciar al niño recién nacido. El artículo continúa después del anuncio

En el evangelio de Mateo, capítulo 2, versos 1 al 12, se nos indica también que unos magos de oriente (probablemente astrólogos más que astrónomos), siguiendo una “estrella” (Se sabe que el planeta Júpiter y Venus confluyeron el 17 de junio del año 2 antes de Cristo, dando la impresión de ser una estrella excepcionalmente brillante). Otras teorías indican que un cometa se hizo visible en el cielo en el año 5 antes de Cristo y que fue visible durante más de 70 días. Actualmente los académicos también aceptan que Jesús de Nazareth nació aproximadamente 5 años antes de la era común (Antes de Cristo), esto debido a los errores de datación y las diferencias entre los calendarios que se usaron en Occidente desde la edad media hasta la modernidad (calendario juliano y gregoriano respectivamente). 

Los Evangelios no nos dan una fecha exacta para el nacimiento de Jesús. Es posible afirmar con mucha seguridad que Jesús no nació un 25 de diciembre, ya que Lucas sugiere que el nacimiento de Jesús no fue en invierno, sino probablemente en primavera o verano. Dado que los pastores no sacan a sus rebaños en el invierno y a que la temperatura de la región de Judea en invierno en la intemperie es de 4 grados, lo más seguro es que Jesús haya nacido en una época del año mucho más cálida y en la que los pastores sacaban a sus rebaños durante las noches.

Natividad, por Sandro Boticcelli
Natividad, por Sandro Boticcelli

La Navidad reemplaza a las fiestas paganas del solsticio de invierno

Los primeros cristianos ciertamente no celebraban la Navidad. La Biblia nos cuenta que los primeros creyentes se reunían de manera regular en el templo y que juntos celebraban la Cena del Señor en sus casas, “adorando a Dios con alegría y sencillez de corazón”. Hechos 2:46. Sin embargo, tras la expansión del cristianismo a lo largo del Imperio Romano, muchos cristianos comenzaron a relajarse en  la práctica de su fe y a asistir a las celebraciones paganas de la Saturnalia. Estas celebraciones serían luego sustituidas por la de la fiesta cristiana de la Navidad como una forma de contrarrestar las influencias decrecientes del paganismo en el Imperio. 

¿Qué era la Saturnalia?

En Roma, donde los inviernos no son tan duros como aquellos que se viven en el norte de Europa, la Saturnalia era una fiesta en honor al dios Saturno, el dios de la agricultura. Al comenzar la semana que llevaba al solsticio de invierno y continuando durante todo un mes, la Saturnalia era un periodo de celebración hedonista, cuando las comidas y las bebidas eran abundantes y el orden social era reemplazado por un ambiente completamente festivo. Por un mes, los esclavos recibían libertad y eran tratados como iguales al resto de los ciudadanos. Los negocios y las escuelas se cerraban, de manera que todos pudieran participar en las celebraciones. 

También alrededor del solsticio de invierno, los romanos observaban la Juvenalia, una fiesta honrando a los niños de Roma. En adición a esto, los miembros de las clases sociales más altas frecuentemente celebraban el nacimiento de Mitra, el dios del Sol Invictus, el 25 de diciembre. Se creía que Mitra, un dios niño, había nacido de una roca. Para algunos romanos, el nacimiento de Mitra era el día más sagrado del año.

Saturnalia de Antoine Callet
Saturnalia de Antoine Callet

¿Cuándo comenzaron los cristianos a celebrar la Navidad?

En los primeros años del cristianismo la Pascua era la celebración principal (La conmemoración de la pasión, muerte y resurrección de Cristo), el nacimiento de Jesús no era celebrado. En el siglo IV, cuando el cristianismo se había convertido en la religión más popular del Imperio romano, los líderes de la iglesia decidieron instituir el nacimiento de Jesús como una fiesta oficial. Desafortunadamente la Biblia no menciona una fecha para su nacimiento (un hecho que el puritanismo protestante del siglo XVII usaría con el fin de negar la legitimidad de la celebración). Sin embargo, se afirma que desde el siglo IV, siguiendo el testimonio del historiador Sexto Julio Africano, considerado el padre de la cronología cristiana, y el calendario litúrgico filocaliano, el obispo de Roma Julio I establecería el 25 de diciembre como fecha de celebración del Nacimiento de Cristo para toda la cristiandad. 

Sexto Julio Africano fue un historiador y apologista cristiano del siglo III. Entabló amistad con Orígenes y se dice que en el año 220 habría fijado la fecha de la Navidad para el 25 de diciembre, mucho antes de que en Roma se fijara una fecha oficial para la celebración de la Navidad.

El tema de la fecha de la Navidad llevó a grandes discusiones durante el siglo III. Alrededor del año 200, Clemente de Alejandría escribió: “Hay algunos que no solamente han determinado el año del nacimiento de Nuestro Señor, sino también el día; y ellos dicen que tuvo lugar el año 28 del Emperador Augusto y en el día 25 del (mes egipcio) Pachon (Mayo 20). Aún más, otros dicen que él nació el 24 o el 25 del Pharmuthi (el 20 o el 21 de abril).

Clemente de Alejandría
Clemente de Alejandría

A pesar de todas estas discusiones, fue solamente hasta el año 336, cuando el obispo  Julio I declaró el 25 de diciembre como fecha de la Navidad, que se celebró esta fiesta por primera vez en Roma.

Varios factores contribuyeron a la selección del 25 de diciembre como fecha para la celebración. Era la fecha del solsticio de invierno en el calendario romano y era nueve meses después del 25 de marzo, la fecha del equinoccio de primavera y en la que se celebraba la concepción de Jesús (conocida como la fiesta de la Anunciación). 

Dado el origen de la Navidad en el seno del Imperio romano, su nombre original (del latín Nativitas) se refiere al nacimiento. La traducción de esta palabra ha sido referida en  español como Natividad del Señor (El nacimiento del Señor), y luego de varios siglos fue abreviada a Navidad. 

La navidad desempeñó un rol en la controversia arriana del siglo IV. Después del arrianismo que fue derrotado por la ortodoxia en el Concilio de Nicea, la prominencia de la celebración decayó por unos cuantos siglos. La fiesta, sin embargo, ganó de nuevo prominencia después del año 800 cuando el emperador Carlomagno fue coronado en un día de Navidad.

Concilio de Nicea
Concilio de Nicea

Una fiesta que ganó popularidad con el ascenso del cristianismo  en el Imperio romano

Al celebrar la fiesta de la Navidad al mismo tiempo que los festivales paganos del solsticio de invierno, los líderes de la iglesia incrementaron la posibilidad de que la Navidad se convirtiera en un fiesta abrazada popularmente, pero al mismo tiempo renunciaron al poder de dictar cómo se celebraba esta fiesta. 

Para la Edad Media, el cristianismo, en la gran mayoría de lugares, había reemplazado a los cultos paganos. En la Navidad, los creyentes asistían a la iglesia y celebraban la fiesta en un ambiente estridentemente festivo, muy similar al de los carnavales de hoy en día. Como en muchas celebraciones, el sentido original de la fiesta era olvidado por muchas personas y frecuentemente se convertía en un festival mundano. Cada año, un mendigo o un estudiante podía ser coronado como “el rey del desgobierno” y los celebrantes entusiastas tomaban parte en toda clase de juegos. Los pobres podían ir a las casas de los ricos y pedir la mejor comida bebida que estos tuvieran. Si los propietarios se negaban a sus demandas, los visitantes podrían aterrorizarlos con diversas travesuras. En este sentido, la Navidad se convirtió en una época del año en la que las clases altas podían pagar sus deudas reales o imaginadas con la sociedad, al entretener a los ciudadanos menos afortunados.

Ilustración de un manuscrito medieval que muestra a los niños que tienen una pelea de bolas de nieve. Un libro de horas, c. 1510 CE. (Museo de Arte Walters, Baltimore, EE. UU.)

La tradición de los pesebres

En la denominada Plena Edad Media, del siglo XI al XIII, el cristianismo se encontraba en una decadencia profunda. La iglesia se había convertido en una institución rica y poderosa, más preocupada por los honores del mundo que por la salvación de las almas. La práctica de la fe se había convertido en una convención social más para muchas personas y el sentido de la Navidad era reemplazado por el de una fiesta mundana que simplemente significaba esparcimiento y diversión. 

En el siglo XIII, los movimientos de reforma eclesiástica empezaban a aflorar. Pero mientras que algunos de ellos, como los valdenses y los cátaros, se expresaron abiertamente contra de la jerarquía y el poder eclesiástico; otros, como los franciscanos, optaron por intentar reformar a la iglesia desde dentro y proponer un regreso a la esencia del cristianismo de los primeros siglos.  

El movimiento de reforma franciscana enfatizaba la pobreza radical de sus miembros, vivían sin nada más que las túnicas y practicaban un fuerte ascetismo. El líder de los franciscanos era un monje italiano llamado Giovanni di Pietro, también conocido como Francisco de Asís. Fue Francisco de Asís el que estableció el primer pesebre o escena de la Navidad en el año 1223. Hasta ese entonces las personas celebraban la Navidad asistiendo a un servicio religioso en la iglesia en la que los presbíteros contaban la historia de la Navidad en Latín, un lenguaje que la mayoría de la gente del común no dominaba. Aunque las iglesias algunas veces caracterizaban representaciones artísticas de Jesús como niño, ellas no presentaban ningún tipo de representaciones realistas del pesebre. Francisco decidió que él quería hacer que las experiencias de la primera Navidad fueran más accesibles y entendibles para la gente del común.

Francisco de Asís
Francisco de Asís

Francisco, quien estaba viviendo en la ciudad de Greccio, en Italia en ese momento, obtuvo el permiso de las autoridades de la iglesia para proceder con sus planes. Él entonces le pidió a su amigo Juan Velita que le prestará algunos animales para establecer una representación realista del nacimiento de Jesús en Belén. La escena de la Natividad ayudaría a los creyentes a imaginar cómo había sido la primera navidad. La escena del pesebre fue establecida en una cueva a las afueras de Greccio, caracterizando una figura de cera de Jesús como un niño y personas vestidas con disfraces representando a María y a José, así como un burro y un toro que Francisco había pedido prestados. Los pastores locales asumieron el rol de los primeros pastores que observaron a Jesús cuando el ángel del relato les anunció el nacimiento del Mesías.

La representación de la primera Navidad demostró ser tan popular que las personas en otras áreas comenzaron a establecer sus propias representaciones vivas del pesebre. Eventualmente las personas comenzaron a celebrar la Navidad visitando representaciones vivientes del pesebre y rezando ante escenas de la Navidad hechas con estatuas en las plazas de las ciudades, en las iglesias y en las casas.  

Los villancicos

Los villancicos fueron primero cantados en Europa hace miles de años, pero estos no eran cantos de Navidad. Eran canciones de los cultos paganos que se cantaban durante las celebraciones del solsticio de invierno cuando las personas bailaban al aire libre en círculos. La palabra villancico se refiere a cantos populares, originarios de las villas, en inglés el término para los villancicos es Carol, el cual deriva del francés “carole” que significa “danza circular”. 

Cuando la Navidad empezó a reemplazar la celebración del Solsticio de Invierno, los cristianos comenzaron a componer himnos de Navidad. Incluso antes de que se estableciera la Navidad, un obispo romano en el año 129 dijo que una canción llamada “El himno de los ángeles” debía cantarse en un servicio religioso en Roma. Hacia el año 760, Comas de Jerusalén compuso un himno para las celebraciones de Navidad de las iglesias griegas. Pronto, muchos compositores empezaron a componer cantos de Navidad, aunque estos no les gustaban a muchas personas porque estaban escritos en Latín y la gente del común no podía entenderlos. 

Al tiempo que Francisco de Asís emprende sus proyectos de reforma, muchas personas no celebraban la Navidad con un sentido religioso, pues las personas estaban más interesadas en las fiestas de la temporada que en el sentido de estas. Cuando Francisco inicia las representaciones vivas del pesebre, los fieles comienzan a cantar villancicos que contaban la historia de Navidad en sus  propios idiomas. Los nuevos villancicos pronto se expandieron en Francia, España, Alemania y otros países de Europa. 

En Inglaterra, los cantos de villancicos se hicieron muy populares en el periodo isabelino, cuando finalmente la Iglesia de Inglaterra rompió con la Iglesia Católica. Muchos de estos cantos contaban historias fantásticas que se basaban vagamente en la historia de la Navidad. Estas canciones eran usualmente cantadas en las casas en lugar de las iglesias y su finalidad principal era la entretención de las familias en las celebraciones. 

Cuando los puritanos llegaron al poder en Inglaterra en 1640, la celebración de Navidad y el canto de villancicos se detuvo. Sin embargo, los villancicos sobrevivieron porque las familias los cantaban en secreto. Durante la época victoriana los villancicos casi no se cantaban, hasta que dos hombres llamados William Sandys y David Gilbert comenzaron a coleccionar cantos populares de las villas de Inglaterra y la tradición de los villancicos revivió. 

Después del periodo victoriano, se crearon nuevos cantos navideños y los villancicos volvieron a ser populares, tanto en las celebraciones hogareñas como en los servicios religiosos. Los cantos de villancicos siguen siendo populares hoy y son cantados en la fiesta de Navidad por los fieles de múltiples denominaciones cristianas.

Escena victoriana de la Navidad.

El árbol de Navidad

Además de los pesebres y los villancicos, otras tradiciones como los árboles de navidad han cobrado importancia en el marco de las celebraciones del nacimiento de Jesús. El árbol de navidad de hecho es una tradición mucho más arraigada que las dos anteriormente mencionadas, ya que es observada por un gran grupo de confesiones cristianas, mientras que los pesebres son solo una tradición observada por católicos, ortodoxos, anglicanos y algunas confesiones protestantes minoritarias. 

Los árboles de navidad tradicionales son también llamados árboles de hojas perennes, ya que nunca pierden su verdor. Los paganos utilizaron árboles de hojas perennes para decorar sus casas durante el solsticio de invierno, ya que les hacía pensar en que la primavera estaba a punto de llegar. Tiempo después los cristianos resignificarían la tradición pagana del árbol del solsticio. 

En los primeros calendarios eclesiásticos, el 24 de diciembre era el día de Adán y Eva y las iglesias comenzaron a utilizar árboles, alrededor del año 1000, para representar el árbol del conocimiento del bien y del mal, cuyo fruto habían comido los primeros padres de la humanidad. 

Los árboles de navidad eran decorados también con velas que conmemoraban a Jesús como luz del mundo y también llegaron a simbolizar el madero en el que Cristo fue crucificado para la redención del género humano. 

Para ver un informe más completo sobre el árbol de Navidad, puedes ver la reseña completa que hemos preparado en este enlace.

Victoria y Alberto con un árbol de Navidad en el Palacio de Windsor.
Victoria y Alberto con un árbol de Navidad en el Palacio de Windsor.

La tradición de los regalos de Navidad

Una de las principales razones por las que las personas dan regalos el día de navidad es recordar los presentes que fueron llevados a Jesús por los magos de oriente, incienso, mirra y oro. (Mateo 2:11). 

De la misma manera, los cristianos celebran la navidad como el gran regalo que le dio Dios a la humanidad hace 2000 años: Jesús. Uno de los versos más famosos de la Biblia, Juan 3, 16, dice: “Dios amó tanto al mundo, que le dio a su único Hijo, de manera que quien crea en Él no se pierda y tenga vida eterna”.

Alrededor de todo el mundo, las familias y amigos se dan presentes entre sí. La mayoría de los niños consideran a la navidad como la época de los regalos. 

Con el paso de los siglos los regalos de Navidad han sido asociados a diversas tradiciones. Papa Noel o Santa Claus, por ejemplo, el mítico personaje popularizado por Coca-Cola, es una evolución, y a la vez deformación, del obispo cristiano del siglo IV, Nicolás de Bari.  

Nicolás de Bari era conocido por dar regalos a los niños. Tras haber muerto el 6 de diciembre del año 343 en Mira, su memoria era celebrada cada 6 de diciembre. Frecuentemente la fiesta era celebrada con regalos a los niños. Dado que la fecha era muy cercana a la Navidad, la tradición de dar regalos a los niños se asoció con el nacimiento de Jesús y con el paso de los siglos se convirtió en una tradición navideña. 

En 1809, el escritor Washington Irving escribió la sátira “Historia de Nueva York” en la que deformó la figura de Nicolás de Bari, pronunciado Sinterlklaas por los holandeses, en Santa Claus. Más tarde, el poeta Clement Clarke Moore publicó el poema que dio forma al actual mito del personaje de Santa Claus como un anciano que vive en el Polo Norte y trae regalos a los niños en la víspera de Navidad. 

Puedes conocer más sobre Nicolás de Bari y su relación con la Navidad en este enlace.

Nicolás de Bari

El protestantismo y la Navidad

En el mundo protestante, la celebración de la Navidad y sus tradiciones ha sido un tema de diversas controversias. 

Tras la reforma protestante, la iglesia anglicana se separó del catolicismo conformando una iglesia nacional en lo que hoy es el Reino Unido. En el siglo XVI y XVII, el movimiento de reforma puritano emergió en el seno de la Iglesia Anglicana. Los puritanos buscaron reformas más profundas para la iglesia de Inglaterra a la que consideraron una iglesia todavía muy tradicionalista. 

Los puritanos consideraron que la vida de los cristianos debía ser vivida únicamente a la luz de lo que dictaba la Biblia. En su opinión, la Biblia no contenía referencias sobre celebraciones del nacimiento de Jesús, y mucho menos de beber y celebrar de forma estridente esta fiesta. Por estos motivos, los puritanos ejercieron fuerte presión para prohibir la celebración de la Navidad. 

En el año 1642, el rey Carlos I accedió a un requerimiento del parlamento para hacer de la Navidad un periodo de ayuno, oración y reflexión espiritual en vez de una fiesta popular. En enero de 1645, el parlamento produjo el Directorio para la adoración pública de Dios, estableciendo las nuevas reglas de culto. 

Los domingos fueron establecidos como días feriados para la oración, pero todos los demás festivales religiosos y conmemoraciones, incluyendo la navidad, fueron prohibidos. 

La Navidad es restaurada en Inglaterra

Los esfuerzos del parlamento inglés contra la celebración de la Navidad no pararon allí. En 1657, ellos hicieron que fuera ilegal cerrar los negocios el día de Navidad o asistir a servicios religiosos en esa fecha. Sin embargo, el pueblo inglés no estaba dispuesto a dejarse arrebatar sus celebraciones sin luchar. La gente se manifestó en las calles, y muchos celebraron la Navidad de forma privada en sus casas si no había lugares de culto disponibles. 

Después de que Oliver Cromwell, un puritano ferviente, ordenó la ejecución del Rey Carlos I y se convirtió en Lord Protector en 1653, confirmó la prohibición de la Navidad, a pesar de la popularidad de la fiesta. Sin embargo, cuando la monarquía inglesa fue restaurada en 1660, también lo fue la Navidad.

Oliver Cromwell
Oliver Cromwell

Los puritanos prohíben la Navidad en América

Algunos puritanos, insatisfechos con la Iglesia de Inglaterra, emigraron al Nuevo Mundo y se establecieron en Massachusetts. Ellos se embarcaron en una vida de ascetismo moldeada por sus fuertes creencias cristianas y llevaron consigo la convicción de que la Navidad era una fiesta para pecadores que no debería ser celebrada. 

Los puritanos desanimaron al pueblo americano para que dejara de celebrar la Navidad, y de hecho convirtieron la celebración en un delito en 1659. Para 1681, las multas contra la celebración perdieron fuerza y pronto muchas personas comenzaron a celebrarla de nuevo. 

Después de 1870, el presidente estadounidense Ulysses S. Grant hizo de la Navidad una fiesta nacional y la celebración empezó a cobrar de nuevo fuerza en el mundo protestante americano. 

Aún así, hoy la fiesta de la Navidad permanece siendo un tema controversial en muchas iglesias protestantes de todo el continente americano, ya que se considera que su origen es pagano y que la Biblia no menciona alguna ordenanza para la celebración del nacimiento de Jesús. 

El mundo secular y el Nuevo Ateísmo contra la Navidad

Durante el siglo XX, la Navidad se volvió extremadamente popular en Estados Unidos, y debido a la influencia de la cultura americana en todo el mundo, la fiesta también se volvió popular en regiones del mundo que no han abrazado el cristianismo plenamente como Japón, Corea del Sur y China. Sin embargo, el carácter cristiano de la fiesta ha llevado a que esta sea objeto de controversia en el debate público. 

A lo largo del siglo XX, los secularistas, los humanistas y los ateos se han vuelto mucho más vocales sobre la idea de la separación de la iglesia y el estado. En este sentido, múltiples demandas han sido presentadas por ciudadanos particulares, la Unión Americana de las Libertades Civiles, y otras organizaciones, contra el gobierno federal y los gobiernos locales de los Estados Unidos, esto con el fin de remover las referencias cristianas, canciones e incluso la palabra Navidad de las actividades y programas escolares.

Muchos cristianos, sin embargo, consideran esto un ataque contra su libertad religiosa y de expresión. Los cristianos americanos afirman que América fue fundada sobre principios cristianos y que la Navidad es un día feriado nacional que celebra el Nacimiento de Cristo, de manera que las actividades y decoraciones de Navidad deberían permitirse sin importar en donde estas tengan lugar. 

De la misma manera, en los países del bloque comunista, la Unión Soviética y sus estados satélites, la Navidad fue prohibida. Los árboles de Navidad fueron prohibidos allí de 1929 hasta 1935, cuando ellos fueron convertidos en árboles del ‘Año nuevo’. Así mismo, si las personas querían celebrar la navidad, solo podían hacerlo en secreto en sus casas. Solo fue hasta el colapso de la Unión Soviética en 1991, cuando las personas fueron libres de celebrar la Navidad de nuevo, aunque todavía es una celebración bastante modesta frente a las celebraciones de Año Nuevo. 

Escritores ateos como Richard Dawkins y Sam Harris, denominados comúnmente como los portavoces del Nuevo Ateísmo, también han emprendido campañas contra la celebración de la Navidad y han abogado para que esta fiesta sea resignificada en un sentido plenamente secular. Por este motivo, muchos ateos se han manifestado a favor de decir “Felices Fiestas” en lugar de “Feliz Navidad”. Otros movimientos secularistas y neopaganos también abogan por la vuelta al carácter pagano de la celebración, quitando de ella toda referencia cristiana. 

Más recientemente, en diciembre de 2021, la Unión Europea también propuso cambiar las declaraciones de “Feliz Navidad” por las de “Felices Fiestas”, esto con el fin de hacer que la celebración sea más “inclusiva” y tenga en cuenta el carácter multicultural de la Europa de hoy. A pesar de esto, varios líderes cristianos europeos se manifestaron en contra de la propuesta de la Unión y señalaron que tal idea era un “anacronismo” similar a cuando en la Revolución Francesa, en el nazismo y el comunismo, se intentó suprimir toda referencia cristiana de la cultura y de la vida pública. 

A pesar de las múltiples controversias, incluso entre los mismos cristianos, sobre la celebración de la Navidad, y de los múltiples intentos de los movimientos secularistas por prohibir o resignificar esta fiesta, hoy todavía son muchos los cristianos que conmemoran esta fiesta recordando el gran regalo que Dios hizo a la humanidad por medio de la encarnación de su Hijo. Este  evento marcó la historia de forma radical, no solo dividiéndola en dos, sino mostrando de forma radical el amor de Dios sobre sus hijos, un amor que sería  sellado de forma definitiva en la cruz.

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